La zona de los Balcanes ha tenido una historia reciente de inestabilidad y conflicto especialmente desde el inicio de la disolución de Yugoslavia en 1991. A pesar de su proximidad geográfica, de todas las antiguas ex repúblicas yugoslavas, solo Eslovenia y Croacia forman parte de la Unión Europea.
Los demás países (Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Serbia, Kosovo) se encuentran como “potenciales a ser candidatos” o ya obtuvieron el estatus de candidatos, pero su proceso no ha avanzado mucho. Para completar el proceso de adhesión, la Unión Europea le exige a los países candidatos requisitos como: tener una democracia sólida, evitar la corrupción de sus instituciones al máximo, entre otros.
Por su importancia geográfica y estratégica, los Balcanes han sido una zona de disputa de poder geopolítico entre Occidente y Rusia, y estos han tratado de mantener una postura oficial “neutral” entre ambas potencias.